La mala gestión del presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, está repercutiendo en numerosos trabajadores de su grupo empresarial, formado básicamente por compañías relacionadas con el sector turístico. Los principales problemas los están teniendo los trabajadores de la compañía aeronáutica Air Comet, que desde varios meses están reclamando el cobro de sus nóminas.En su afán por conseguir beneficios los dirigentes de la compañía llegaron hasta el extremo de adeudar el pago de las cotizaciones de sus empleados a la Seguridad Social, al menos desde 2007, debiéndose desde entonces unos 16 millones de euros. Por este motivo la Administración se ha cerrado en banda a la hora de aplazar el pago de dicha deuda, y la compañía dice estar buscando ese dinero, y el de las nóminas que aún han pagar, mediante un crédito bancario de 20 millones de euros.
Envueltos en el ansia de beneficios de la dirección de Air Comet los trabajadores realizaron en septiembre dos jornadas de paro generales, y con frecuencia se publica en la prensa la posibilidad de realizar alguna jornada de huelga. Sin embargo, desde el Comité de Empresa se sospecha que ésa podría ser la excusa que se busca para cerrar la compañía, aunque puestos a sospechar, tales declaraciones, que parecen poner freno a la movilización de los trabajadores, generan incluso más desconfianza.
Para sacar a flote la morosidad de Air Comet, la principal empresa de su grupo, Viajes Marsans, habría acudido en más de una ocasión en su rescate con dinero para sanearla, pero ni aun así lo habrían conseguido.
La política del mandamás de la CEOE no es única en el grupo de empresas que maneja. Otra de sus empresas, Newco, dedicada a prestar servicios aeroportuarios, ha reconocido una deuda por este mismo motivo de 4,6 millones de euros, demostrándose ante la reiteración de este tipo de estrategias empresariales la calaña de la que están hechos sus directivos.
Otra lindeza de Díaz Ferrán se desprende de una investigación realizada desde el Ministerio de Economía. En ella se han encontrado irregularidades en otra de sus empresas, Seguros Mercurio. La infracción esta vez está relacionada con su falta de cobertura, es decir, que no dispone de fondos para cubrir los gastos derivados de un siniestro de sus clientes, y no es la primera vez que su aseguradora comete una falta similar, puesto que ya en 2004 se le impusieron por el mismo motivo medidas de control especial.
Ante este tipo de prácticas se pueden manejar dos posibilidades: su ineptitud o su avaricia extrema. El que paralelamente a sus infracciones se esté construyendo un chalet de 4,2 millones de euros en Calviá (Mallorca) puede hacernos decantar por la segunda opción, aunque su torpeza a la hora de ser descubierto por la Administración hace que también cabe plantearse la primera. Así pues, no deben descartarse ambas posibilidades.

