El Parlamento Europeo ha aprobado un proyecto de directiva un tanto ambiguo, pero en el que la llamada «piratería digital» podría quedar excluida como delito. En la presentación de este informe parlamentario, presentado esta misma semana, se ha declarado que el intercambio de archivos entre usuarios por Internet, siempre que no sean para actividades lucrativas, podrían quedar exentos de responsabilidad penal. El resultado en la votación de la directiva fue de 374 votos a favor, 278 en contra y 17 abstenciones. Lo más curioso del caso —y también sospechoso—, es que entre los primeros estaban los diputados del los grupos Popular y Socialista europeos, quienes han considerado que la inclusión del término «actividades no lucrativas» en la redacción es suficiente para evitar que se penalice el intercambio de música o películas por Internet. Sin embargo, la directiva sí se aplicará a quienes actúen con fines lucrativos contra la propiedad intelectual de productos culturales, el software, el textil o los perfumes, fijándose penas de cuatro años de prisión para los delitos considerados graves y multas de hasta 300.000 euros. Quizá por ello algunos diputados han criticado la ambigüedad de la directiva aprobada, añadiendo que «no da garantías para el ciudadano particular». Y es que aunque se considere que el uso no lucrativo de los ficheros quedaría exento de sanciones, el redactado del texto, y el continuo acoso legal en algunos países de la Unión Europea a los usuarios, podría contradecirse con la directiva.De lo que no cabe duda es que ante el creciente aumento del intercambio de ficheros, la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), así como las multinacionales de la música y del cine, han vuelto a recibir una bofetada a sus últimas exigencias. Entre ellas, las de la Academia del Cine y los empresarios de este sector, que hace tan sólo unos días manifestaban que el intercambio de películas es «el sida que corroe los cimientos» de su industria. A esta declaración se sumaron la totalidad de asistentes a la primera Mesa del Cine, a la cual también asistió Carmen Calvo, ministra de Cultura. Desde allí se reivindicaron medidas policiales y jurídicas más veloces y eficaces para frenar nuestra libertad de compartir lo que queramos y con quien queramos por Internet. Según el sector cinematográfico, durante el año pasado se «piratearon» —por utilizar su terminología— 132 millones de copias, o lo que es lo mismo, una media de 3 películas anuales por ciudadano. Esta cifra nos situaría en el primer país europeo en el intercambio de este tipo de archivos. En algo bueno tendríamos que destacar, tal y como está el precio de una butaca por ver una película precedida de numerosos anuncios…
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El pasado 7 de febrero, Núria Pòrtulas, una joven de Sarrià de Ter (Girona) era detenida por los mossos d’esquadra. La detención se producía cuando regresaba a su casa en coche después de una manifestación realizada en Olot. En ella se exigía la libertad de Juan Antonio Sorroche, un amigo de su misma localidad que lleva ya 1 año preso y a quien la justicia italiana está reclamando su extradición tras acusarle de un acto de sabotaje en aquel país..jpg)
El Congreso de Diputados ha aprobado el nuevo Estatuto del Empleado Público, mediante el cual se regularán las condiciones laborales de más de 2,5 millones de trabajadores de la Administración. Aunque en la redacción su contenido guardaba un gran parecido por el presentado por el Partido Popular (PP) en 1999, todos los grupos parlamentarios han dado su aprobación al mismo a excepción de éste, si bien no hay duda de que más que preocuparse por la pérdida de derechos laborales lo ha hecho por mostrarse crítico de cara a los electores. Aprovechándose de la mala fama atribuida a los funcionarios, el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, ha calificado que la nueva ley será «una herramienta esencial para mejorar la calidad en la prestación de los servicios públicos a los ciudadanos». Sin embargo, de lo que trata el nuevo Estatuto es básicamente de trasladar conceptos de la empresa privada como la productividad, pruebas de selección y creación de cargos directivos al sector público. En este sentido, los empleados podrán perder su puesto de trabajo y ser obligados a desempeñar otras actividades, algo que hasta ahora sólo podría autorizarse mediante un expediente disciplinario o una sentencia firme. Asimismo, se ampliarán las pruebas de selección de personal, añadiéndose la superación de cursos selectivos, la exposición curricular de los candidatos, las pruebas psicotécnicas y las entrevistas personales. En cuanto a la creación de puestos directivos, no sería de extrañar que la nueva figura del «jefe-funcionario», además de fomentar el ejecutivismo, acabe convirtiéndose en un comisario político dentro de la Administración. En materia salarial habrá doble manga para contentar a los socios de gobierno y no levantar asperezas entre distintas comunidades autónomas. Así pues, se regularán unas retribuciones mínimas e iguales para todas las Administraciones —central, autonómica y local—, dejando en manos de cada una de ellas las complementarias. Será aquí donde podría premiarse la docilidad de los nuevos directivos ateniéndose a la especial dificultad técnica que desempeñan, su progresión laboral y/o el grado de interés o esfuerzo demostrado. Bajo cualquiera de estos conceptos está contemplado que se reglamenten dichos complementos salariales. No obstante, lo más espinoso será la valoración de cuánto y cómo se produce antes de ser relegado a otras funciones. Para ello bastará con no pasar una serie de «evaluaciones», donde es previsible que la docilidad y sumisión se conviertan también en notas evaluables para conservar el puesto de trabajo. Tampoco deja de ser curioso que queden exentos de esta reforma los funcionarios garantes del sistema, es decir, los militares, los policías y los jueces, quienes se regirán por una legislación específica.
El trámite parlamentario para ampliar la edad de jubilación en Alemania ha finalizado. Hace tan sólo unos días el Bundersrat (Cámara Alta del Parlamento alemán), aprobaba el aumento progresivo de la edad de jubilación hasta los 67 años, en lugar de los 65 como también venía siendo habitual en dicho país. En este afán generalizado por retrasar nuestro acceso a una pensión, el gobierno germano se convierte así en uno de los primeros países europeos en dar ese paso, algo que era de prever dado que durante el pasado mes de noviembre la Cámara Baja (Bundestag) ya había dado su beneplácito. Como es de esperar, la medida no ha sido bien acogida, Alemania cuenta con más de 4 millones de desempleados, y prolongar la vida laboral contribuirá a incrementar considerablemente dicha cifra. Quizá, por aquello de hacer más digerible el aumento de la «condena laboral», la medida se irá aplicando progresivamente y a razón de un mes por año. De esta forma, los nacidos en 1947 serán los primeros en retirarse con 65 años y 1 mes cotizados, estando previsto que el aumento de la «vida laboral» finalice en el año 2029 con los nacidos en 1967. No obstante, ante las declaraciones que hace unas semanas realizaba el ministro de Economía germano, no sería de extrañar que esta misma ley, a medio plazo, vuelva a ser revisada con el objetivo de retrasar aún más la edad de jubilación.

