Semanas antes de que la crisis económica se agudizase, se empezaron a oír voces que exigían una mayor moderación salarial. Por si fuera poco el freno al incremento de nuestros sueldos, pactado año tras año, ahora, con la excusa de poner freno a la inflación, desde la CEOE se lanzaba esa petición aprovechando la actual coyuntura económica. Por su parte, el gobernador del Banco de España, M. A. Fernández Ordóñez, aun afirmando que la subida del índice de precios al consumo (IPC) se debe más al incremento de los beneficios empresariales que al de los salarios, también hacía un llamamiento a lograr un nuevo entendimiento entre los «agentes sociales». Ante esto, el ministro de trabajo, Celestino Corbacho, tuvo que salir al paso para manifestar que una mayor moderación salarial acarrearía cierta conflictividad laboral. Sin embargo, ahora que la crisis se ha generalizado y el fantasma del desempleo vuelve a ser el principal tema de preocupación en los últimos sondeos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), es previsible que aprovechen la coyuntura para incidir en ello e intentar conseguir la congelación salarial en algunas empresas.
martes 21 de octubre de 2008
No renunciemos a perder poder adquisitivo: ni moderación, ni congelación salarial
Semanas antes de que la crisis económica se agudizase, se empezaron a oír voces que exigían una mayor moderación salarial. Por si fuera poco el freno al incremento de nuestros sueldos, pactado año tras año, ahora, con la excusa de poner freno a la inflación, desde la CEOE se lanzaba esa petición aprovechando la actual coyuntura económica. Por su parte, el gobernador del Banco de España, M. A. Fernández Ordóñez, aun afirmando que la subida del índice de precios al consumo (IPC) se debe más al incremento de los beneficios empresariales que al de los salarios, también hacía un llamamiento a lograr un nuevo entendimiento entre los «agentes sociales». Ante esto, el ministro de trabajo, Celestino Corbacho, tuvo que salir al paso para manifestar que una mayor moderación salarial acarrearía cierta conflictividad laboral. Sin embargo, ahora que la crisis se ha generalizado y el fantasma del desempleo vuelve a ser el principal tema de preocupación en los últimos sondeos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), es previsible que aprovechen la coyuntura para incidir en ello e intentar conseguir la congelación salarial en algunas empresas.