lunes 25 de agosto de 2008

3.000 soldados italianos patrullan cinco ciudades para combatir la «inmigración ilegal»

El gobierno conservador de Silvio Berlusconi ha sacado a la calle este verano a 3.000 soldados alegando que se hace «para dar a los ciudadanos una mayor percepción de seguridad y presencia del Estado». Esta medida represiva, aprobada en pleno debate parlamentario sobre los Presupuestos Generales italianos, ha generado no sólo las protestas de varias organizaciones, también la de los «sindicatos policiales», quienes tras ver en peligro su «empleo», también se han opuesto públicamente. En dichos presupuestos se establece un recorte de 3.000 millones de euros para las fuerzas del orden, por lo que desde los representantes de la policía se ha denunciado que se trata de una decisión «de fachada», que «demuestra que no existe un proyecto para la seguridad» y que país «necesita inversiones estables y estructurales». El coste de esta operación rondará los 62,4 millones de euros, estando previsto que su duración sea de 6 meses, si bien podría prorrogarse durante otros 6. Durante ese tiempo los soldados, armados con pistola, vigilarán los edificios oficiales y las zonas turísticas, pero también el perímetro de los centros de retención de inmigrantes, combatiendo la llamada «inmigración ilegal» y patrullando las zonas más marginales de cinco ciudades: Milán, Nápoles, Padua, Roma y Verona con el mismo objetivo.
Como introducción, hay que recordar que, utilizando interesadamente una estadística que reflejaba que entre el 60 y el 80% de los ciudadanos manifestaban tener «miedo a algo», el faccioso Berlusconi utilizó esos datos para lanzar una promesa electoral de mayor seguridad. Así pues, ahora, además del miedo que pudieran tener a la pérdida del empleo o al aumento del euríbor, ya tienen otro: el de ver cómo el ejército se pasea impunemente por las calles italianas.